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Edgar E. Ramírez
Puerto Rico
He aullado
Hay un rincón en el infierno
para los necios que al amor escapan.
Juan Ruiz De Torres
He aullado por tu alma
como lobo rabioso, he aullado alucinado
todas las lunas llenas del amor inmemorial.
He aullado persiguiendo tus pasos por esquinas
y tugurios donde reconocen tu sombra,
y cornisas de los rascacielos de babeles de sueño,
y ciudades sonámbulas detrás de los espejos más diáfanos.
He bebido días enteros con sus noches en amargos cálices,
he sabido esperarte, bajo la sombra de otro amante,
por encima de otras bocas, que han querido inútilmente
robar, ese sabor a mí, que llevas en tu lengua.
He salido corriendo de mi casa,
quedando desolado en medio de la calle,
y al fin llegas vociferando lunática mi nombre a mis espaldas:
me alcanzas en el correr de avenidas desiertas.
¡Ah!, entonces mis ojos apagados recuerdan todos los aullidos,
toda la ausencia... y ya no puedo devorarte,
abalanzarme sobre tus tibias entrañas, lamer tus manos,
tu cara y tu sexo dulce de náyade y pato salvaje,
sólo balbuceo torpe, cántaro roto, prematuro semen derramado
sobre las sábanas... y tu gran sonrisa insatisfecha hecha vómito
gelatinoso y corrosivo en la pequeña habitación, iluminada
con tu cuerpo que vuelvo a perder,
-irremediable tu alma sin rescate.
El alba, sin tus cabellos castaños y tus nalgas de princesa,
taladra mi corazón de lobo
y vuelvo a ser irracional aullido,
traspasado por los obscuros yelos de la luna,
invocando tu alma en el infierno sin mis labios.
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